Monaguillos/Caballeros del Altar

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Monaguillos

La Misión y Propósito de los Monaguillos

La liturgia es un acto público de culto que la Iglesia da a Dios. El ministerio de los monaguillos es para ayudar al sacerdote en el altar mientras que cada vez más crezca cerca de Dios en su propia vida. En el servicio en el Altar, los servidores ayudan a la congregación a fin de comprender mejor la Misa.  Adelante a través del testigo de los servidores, ayudan a reforzar el amor de la comunidad por Dios. Si usted está interesado comuníquese con Carlos Pérez al 310.536.7511 o por mensaje de texto al 626.641.1661 si usted está interesado en que su hijo se convierta en un servidor, por favor llene la planilla de solicitud, y entréguelo a la rectoría.

El Origen de los Caballeros del Altar   Los caballeros, en el servicio de la Santa Madre Iglesia, suscita tales ideales como el honor, la lealtad, la justicia, la caballería, y el respeto de todos. El uso del término Caballero, el Monaguillo se le recuerda su deber de servir al Señor de Señores con fidelidad y honor, el tratar a los demás con respeto y justicia, y a vivir la recta vida personal, defendiendo siempre los derechos de Dios y de su Santa Iglesia. En los nombres aprendiz y un caballero en la formación, el servidor se recuerda una vez más de los años de práctica y estudio en el que se adentra en la formación de un caballero y debe tener en cuenta con qué devoción y perseverancia debe atender a su formación en el servicio del Altar. Los Maestro Caballeros son los jóvenes que han demostrado ser fiel al servicio de la sociedad en el transcurso de los años.

Propósito de la Sociedad

  1. Para formar un guardián de honor a nuestro divino Rey Eucarístico en cuyo servicio voluntariamente asumimos con gusto la dignidad y el honor de convertirse en Caballeros del Altar.

2. Prestar servicio fiel, reverente y edificantea Dios, ayudando a su visible los representantes, los Obispos y los sacerdotes, al ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa y en todas las demás funciones litúrgicas y devocionales.

3.En encender en los corazones de los fieles a los que representamos en el altar, una mayor piedad y devoción por reverencia el desempeño de nuestro santo oficio y dando buen ejemplo en nuestra vida cotidiana.

4.Por último, con el fin de asegurar el funcionamiento continuo y eficiente de los Caballeros del Altar como una sociedad, asistiendo a reuniones y dar de nuestro servicio a la Iglesia.